Hoy se valora tanto la seguridad… personal y colectiva. Todo tiene que ser fiable, ofrecer garantías… Lo mismo da si es lo que compro o lo que uso, que si hablo de las opciones que voy tomando. Tenemos una tendencia irrefrenable a querer tener todas las respuestas antes de avanzar. “¿Qué pasará?” “¿Y si ocurre esto o lo otro?” “No vaya a ser que algo falle, o que me quede a la intemperie, o que algo se escape de los cálculos y las previsiones…”. Y, sin embargo, creo que es una necedad el pretender tenerlo todo atado y bien atado siempre. Hay momentos en que toca arriesgar, caminar sobre el alambre, adentrarse por caminos que no sabes a dónde conducen y salirse del guión.
“El señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El señor es el baluarte de mi vida, ¿de quién me asustaré?” (Sal 27)


2 comments
Comments feed for this article
18 Noviembre, 2007 a 14:51
Dorli
Gozaré de la Bondad del Señor en el país de la Vida.
Espera en el Señor, sé fuerte, ten ánimo, espera en el Señor.
18 Noviembre, 2007 a 20:35
Javier
Si esperamos estar seguros de todo para actuar, nunca lo haremos. Arriesguemos, demos el paso… no tengáis miedo, que decía Juan Pablo II. Él nos dará Sabiduría para seguir adelante.
Dichoso el hombre que confía en el Señor. A Él gloria y alabanza por los siglos.