La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?
Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo. Indícanos el camino hacia su reino. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y guíanos en nuestro camino.

3 comments
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7 Diciembre, 2007 a 20:00
creerparaver
Este texto esta seleccionado de la nueva carta enciclica Spes Salvi. La imagen es un cuadro de El Greco llamado La Virgen Maria que se encuentra en el Museo del Prado.
7 Diciembre, 2007 a 22:03
Dorli
Precioso el texto y la imagen, también.
María es para mí apoyo seguro en mi dolor, porque ¿quien pudo sufrir más y mejor que Ella, después de Jesucristo? Sufrir bien también es un arte del que Ella es auténtica Doctora.
Es Madre y Maestra de vida interior, de vida de unión con el Altísimo, Ella , la pequeña María, que enamoró al mismo Dios de tal manera que las 3 personas Divinas quisieron entablar con Ella una relación especial y única de Amor.
El Hijo se hizo hijo de María para recibir toda su ternura maternal.
El Espíritu la llenó con Su Gracia y la convirtió en Su Monte Santo.
El Padre la adoptó como hija predilecta y le mostró todos sus secretos de Amor, Poder y Misericordia.
En el Cielo podremos hablar con Ella y escuchar de sus labios toda su incomparable riqueza interior.
Perdona que me haya alargado, pero es que María es para mí alguien muy especial y hoy me siento especialmente feliz.
Un saludo.
9 Diciembre, 2007 a 09:43
Dorli
Esperanza nuestra, efectivamente. Esperanza de todos.
O.K.