
En Belén nació el Amor, abarcable, como si Dios, queriendo parodiar su infinitud, se nos diera a cada uno del modo más tierno que hubiéramos imaginado: hecho niño en las manos más puras y dulces de María.
Si Dios es amor, en este niño nacido llamado Jesús, ese amor ha querido ser amado. Y así fue, primero por María, luego por la humanidad de todos los tiempos.
La Navidad es tiempo de alegría bulliciosa, aunque más de gozo íntimo, agradecido, por el inmenso don de Dios a la humanidad; es la fiesta del amor de Dios a los hombres. En esta historia de amor, José, esposo de María, interviene decididamente expresando su amor a través de su donación incondicional a los planes de Dios sobre la historia. Desconociendo el devenir del proyecto divino, se abandona con docilidad en las manos del Señor.
Los ángeles anuncian en Belén una alegría para todo el pueblo. Por eso, la Navidad es la fuente del verdadero gozo. Porque Dios ha querido entrar en nuestra casa, en nuestra familia, en nuestras preocupaciones y en nuestra historia. La Navidad nos recuerda que Dios es amigo del hombre y lo hace partícipe de su divinidad. Participación por el camino de la humildad y la sencillez, porque solo en este sendero se encuentra la fuente de la gracia, la única que sacia la sed última del ser humano.
La Navidad es una fiesta para celebrar también la fidelidad a la Iglesia, un abanico de carismas donde caben todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Fidelidad a la Iglesia porque un Niño nace para nosotros, y pese a tantas flaquezas y traiciones, la comunidad cristiana ha creído en la salvación y ha transmitido al mundo entero el mensaje divino y humano del nacimiento del Mesías.
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

3 comments
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27 Diciembre, 2007 a 14:06
Dorli
Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre. Gracias sean dadas a Dios, que ha hecho abundar en nosotros el consuelo en medio de esta peregrinación, de este destierro, de esta miseria.
Antes de que apareciese la humanidad de nuestro Salvador, su bondad se hallaba también oculta, aunque ésta ya existía, pues la misericordia del Señor es eterna.
¿Pero cómo, a pesar de ser tan inmensa, iba a poder ser reconocida? Estaba prometida, pero no se la alcanzaba a ver; por lo que muchos no creían en ella.
Efectivamente, en distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios por los profetas. Y decía: Yo tengo designios de paz y no de aflicción.
Pero ¿qué podía responder el hombre que sólo experimentaba la aflicción e ignoraba la paz? ¿Hasta cuándo vais a estar diciendo: «Paz, paz», y no hay paz?
A causa de lo cual los mensajeros de paz lloraban amargamente, diciendo: Señor, ¿quién creyó nuestro anuncio?
Pero ahora los hombres tendrán que creer a sus propios ojos, ya que los testimonios de Dios se han vuelto absolutamente creíbles. Pues para que ni una vista perturbada pueda dejar de verlo, puso su tienda al sol.
Pero de lo que se trata ahora no es de la promesa de la paz, sino de su envío; no de la dilatación de su entrega, sino de su realidad; no de su anuncio profético, sino de su presencia.
Es como si Dios hubiera vaciado sobre la tierra un saco lleno de su misericordia; un saco que habría de desfondarse en la pasión, para que se derramara nuestro precio, oculto en él; un saco pequeño, pero lleno.
Y que un niño se nos ha dado, pero en quien habita toda la plenitud de la divinidad. Ya que, cuando llegó la plenitud del tiempo, hizo también su aparición la plenitud de divinidad.
Vino en carne mortal para que, al presentarse así ante quienes eran carnales, en la aparición de su humanidad se reconociese su bondad. Porque, cuando se pone de manifiesto la humanidad de Dios, ya no puede mantenerse oculta su bondad.
¿De qué manera podía manifestar mejor su bondad que asumiendo mi carne? La mía, no la de Adán, es decir, no la que Adán tuvo antes del pecado.
(extracto de un sermón de San Bernardo, abad)
28 Diciembre, 2007 a 08:45
Dorli
las caritas de la Virgen y el angel son preciosas. El Niño… bueno, un poco demasiado gordito… me gusta más el de mi Parroquia.
Feliz Navidad.
28 Diciembre, 2007 a 12:30
creerparaver
Son imagenes realizadas por La Roldana, una gran escultora sevillana del siglo XVII que fue uno de los maximos exponentes del Barroco en Andalucia.
Un saludo navideño!