Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien;
Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.


3 comments
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15 Febrero, 2008 a 00:14
Dorli
Las palabras de Madre Teresa de Calcuta: una auténtica maravilla de vivencia de las virtudes cristianas. Sólo le faltaba decir: Cuando esté agonizando en la Cruz, dame la cruz del hermano que desfallece.
Gracias,amigo.
17 Febrero, 2008 a 13:54
Álex
Con estas palabras habríamos de amanecer cada día.
Gracias por traerlas, una vez más, pero una vez especial, a mi vida.
17 Febrero, 2008 a 21:21
creerparaver
Saludos Álex!
Gracias a ti por tu visita. Jesús fue el gran Maestro del Amor y cuántos buenos discípulos, como la Madre Teresa, nos han transmitido con su vida esta enseñanza que da sentido a la vida del hombre!
Paz y Bien, amigo.