Liberada de su cautiverio con las FARC, la política colombiana Ingrid Betancourt acudió al santuario de Lourdes, en Francia, y a la basílica del Sacré-Coeur de París, para “dar gracias al Sagrado Corazón”.
En este viaje francés ha concedido una entrevista en profundidad al semanario católico francés Pelèrin, donde ha hablado de su conversión, su fe, su encuentro con la Biblia y María, con Dios y Jesucristo.
“El primer año, es verdad, yo estaba peleada con Dios. Me enfadé con él por la muerte de mi padre. Le decía: ¿por qué me has hecho eso, si sabes que te adoro, por qué me castigas? Luego entendí que podía dar gracias, porque papá nunca habría soportado seis años de este horror. Puedo decir que mi fe creció continuamente.”
Ingrid empezó a leer la Biblia… por Romanos 8, 26: “nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables“.
“Al principio de mi cautiverio, me dije: bien, voy a pasar meses y meses aquí, así que voy a leer la Biblia, ya que no la conocía. Al abrirla, me salieron las palabras de las cartas de San Pablo. Las cito de memoria, más o menos: pide lo que quieras, que el Espíritu Santo pedirá mejor, porque sabe mejor que tú lo que necesitas. Al leer esto me dije: Dios mío, está bien, pero yo sé lo que quiero, ¡quiero ser libre! Seis años después, al releer la misma epístola, por fin la entiendo. Pensé: Menos mal que el Espíritu Santo está aquí para rogar por mí, porque soy incapaz de pedir lo que necesitaba”.
La veterana política colombiana explica también que pese a la devoción de su padre por la Virgen, a ella la figura de María no le decía nada. Desde luego no era su prototipo de mujer ideal. Pero, releyendo los Evangelios:
“caí admirada ante ella, sin duda porque para comprender a la Virgen hay que haber vivido y haber adquirido cierta madurez. Y comencé a descubrir a una joven que aceptó tener un hijo a pesar de tener un plan totalmente diferente para su vida. Ella afrontó todos los riesgos.
Para la mayoría de los cristianos estas son cosas bien conocidas, pero para mí era un descubrimiento. Encontré a una María fuerte, una María inteligente, una María con sentido del humor. Me enamoré de María leyendo el evangelio de San Juan, en las bodas de Caná. Encontré ese diálogo entre María y Jesús extraordinario. Esa complicidad entre ellos es genial. A pesar de todas las razones con las que Jesús se opone a su madre, ella sabe que él va a hacer lo que ella quiere que, que Él transformará el agua en vino en la boda por amor a ella.
Leyendo el pasaje no podía dejar de pensar en mi relación con mi hijo Lorenzo”.
También explica el porqué de su peregrinación al templo parisino del Sagrado Corazón:
“El 1 de junio escuchaba yo Radio Católica Mundial, y me enteré de que en junio se celebra el Sagrado Corazón. Pues bien, la última vez que vi a mi padre, estábamos sentados en su habitación, bajo una imagen del Sagrado Corazón. Papá me tomó de la mano, observó la imagen y dijo: “Sagrado Corazón, cuida de mi corazón, cuida el de mi hija”. Así que cuando hablaron del Sagrado Corazón presté atención.
En aquel entonces aún no conocía bien la historia de Santa Margarita María, de hecho acabo de conocer su nombre ahora. Pero sí sabía que los que se consagraran como ella al Sagrado Corazón recibían bendiciones. Me acuerdo de una en particular, en que Jesús prometía tocar los corazones duros que nos hacen sufrir. Entonces oré: Jesús mío, nunca te he pedido nada porque eres tan grande que me da vergüenza pedirte. Pero aquí te voy a pedir una cosa muy concreta. No sé lo que significa exactamente consagrarse al Sagrado Corazón, pero si me dices, a lo largo de tu mes, el mes de junio, en qué fecha seré liberada, seré toda tuya“.
Y el 27 de junio un comandante de la guerrilla vino a decirles a los prisioneros que serían liberados. “El hecho es que Jesús cumplió su palabra: he vivido un milagro“, dice la política colombiana.
El 2 de julio, al pie del avión que la trajo de la selva, rezaba de rodillas un Padrenuestro y un Avemaría dando gracias a Dios junto con otros liberados. En sus manos, el Rosario que se hizo con unos botones como cuentas. El mismo Rosario con el que ha ido ha Francia y ha mantenido en sus manos durante su entrevista con Nicholas Sarkozy. Vivencias que la prensa generalista en España no recoge, pese a su indudable fuerza humana.



6 comments
Comments feed for this article
27 Julio, 2008 a 19:33
Javier
Llaman la atención dos cosas:
1- El impresionante testimonio humano y cristiano de una auténtica convertida y que tiene mucho que decir ahora al mundo.
2- La importancia de la aceptación del propio destino, el abandono en las manos de Dios y la confianza infinita en su providencia.
3- El no abandonar jamás la lucha ni darse por vencido, cuando la causa es justa
4- La triste y deprimente total ausencia de este testimonio en los medios de comunicación españoles. Nos toca a nosostros difundirlo. Gracias Victor una vez más por mostrarnos el camino.
Abrazos de tu amigo
Javier.
27 Julio, 2008 a 22:41
Víctor
Recuerdas el Evangelio del pasado domingo?
A mi me parece que Ingrid Betancourt recibió en buena tierra la semilla de la fe y, precisamente entre la cizaña de la selva, es donde ha brotado con fuerza para dar un fruto maravilloso.
Ante el mal que le rodeaba, pudo ver el Bien y ahora desea combatirlo con abundancia de bien. Esto sólo es posible por la gracia de Dios y, al parecer, esta mujer se abrió a ella admirablemente.
Qué misterio este de la fe! Quizás Ingrid ha descubierto auténticamente el sentido de la vida, pasando por una dolorosa experiencia.
Gracias a tí, Javier, por tus palabras. Un gran abrazo!
6 Agosto, 2008 a 22:25
JORGE
Tengo un video de Juan Pablo II, referente al sufrimiento, y en uno de los audios dice: “tal vez esos momentos de dolor son los más trascendentales de sus vidas”, y realmente lo fue para Ingrid Betancourt.
Lo que me llama la atención es que hay que rebuscar mucho para encontrar textos como el de este post, la mayoría de los medios de comunicación ha omitido que el presidente de Colombia rezó el Rosario en público e incluyó en las intenciones a los entonces rehenes, los prisioneros rezaron el Santo Rosario en la madrugada del día del rescate, todos agradecieron a Dios de rodillas por haber sido liberados…
Gracias y bendiciones
8 Agosto, 2008 a 01:03
Víctor
Gracias a ti, Jorge, por escribir este comentario.
Que continueis celosamente vuestra misión en defensa de la vida. Misión universal del verdadero cristiano.
Dios os bendice!
8 Septiembre, 2008 a 21:08
Hèctor Gallardo Miranda
Simplemente hermoso la manifestaciòn del Sagrado Corazòn de Jesùs, a Ingried Betancourt. No es de extrañarnos tal manifetacìon, porque los devotos al SCJ hemos presenciado manifestaciones portentosas en nuestras vidas solo atribuibles al ùnico Dios Verdadero. ¡¡Aferrense con todas su fuerzas, con toda su fe, con todo su pensamiento al Divino Sagrado Corazòn de Jesùs, y seremos todos salvos!!
8 Septiembre, 2008 a 21:38
Víctor
Saludos Héctor!
Ciertamente el testimonio de esta mujer es un acicate para todos los que creemos y también para los que viven con dudas respecto a la fe. En este blog ya he incluido tres entradas en relación a la conversión de Ingrid Betancourt. La última de ellas se llama “Un corazón tocado por Dios” en el que se relata escuetamente la entrevista de está mujer convertida en la selva con el Papa Benedicto XVI. En ella vuelve a contar con mayor detalle su conversión pòr mediación del Sagrado Corazón de Jesús. Si no lo has leído te invito a hacerlo.
Lástima que muy pocos medios de comunicación cuenten esta historia que tanto puede decir al corazon de los hombres!
Gracias por tu visita y comentario.