Natividad de la Virgen María
Son más los que salen cada mañana a buscar el rostro de Dios, que los que descubren cómo Dios trata amorosamente de abrirse paso hasta el corazón humano.
Dios sigue siendo bandera discutida. Unos dicen: “Para enriquecer a Dios debe empobrecerse el hombre; para que Dios sea todo, debe el hombre ser nada” (Feuerbach). Pero otros, contemplando a Jesús dijeron: “Siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza” (San Pablo).
Algunos lo ven como un ser lejano, distante, ajeno al bien de los hombres y mujeres del mundo. Pero otros descubren que su gozo y su gloria se realizan con más plenitud allí donde de modo más verdadero y auténtico se realiza nuestra humanidad. Más que señor es servidor de sus criaturas: “La ternura de Dios es tan grande que se entrega al alma como si él fuese su siervo y ella fuese su Señor” (San Juan de la Cruz)
“Su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación…
Se alegra mi espíritu en Dios , mi salvador” (Lc 1, 46.49-50).
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Cuando decimos que Dios es misericordioso queremos decir que nos ama hasta el extremo. María dejó hablar a Dios en su vida, y Dios se hizo cercano. Apareció la vida y se hizo visible el Amor.
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Cuando decimos que Dios es salvador queremos decir que nos cura las heridas y nos capacita para amar. Si amamos nos convertimos en creadores, en personas libres. María salió del encuentro con Dios más nueva, más libre, con más capacidad de crear, más llena de esperas.
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Cuando nos alegramos en Dios estamos diciendo que él es la fuente de nuestra vida, su sentido más profundo. María, mujer-testigo de Dios, pone flores en nuestra ventana y nos recuerda que Dios entra en la historia para quitar peso a todo oprimido y embellecer la vida de todo ser humano.
“La Virgen María ha sido propuesta siempre por la Iglesia a imitación de los fieles… porque en sus condiciones concretas de vida ella se adhirió total y responsablemente a la voluntad de Dios; porque acogió la palabra y la puso en práctica; porque su acción estuvo animada por la caridad y por el espíritu de servicio; porque fue la primera y la más perfecta discípula de Cristo” (Marialis Cultus, 35).



2 comments
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8 Septiembre, 2008 a 23:27
analia
Me gustó muchisimo esta entrada.
Ya me la guardo para volver a leerla con más calma.
A veces creo que voy entre esas dos veredas, en la relación con Dios.
Un tiempo en donde salgo a buscarlo cómo si de mi dependiera el encuentro; y un tiempo en donde Él me encuentra en medio de mi historia, de lo cotidiano, y todo se vuelve fiesta en el corazón y PAZ.
En este segundo tiempo, es donde experimento muy fuertemente el Amor inmenso de este Dios-PADRE, que me salva, que es misericordioso, que me devuelve a la alegría.
Que regalo inmenso es, que algunas veces el corazón pueda llegar a percibir la inmensidad de Su Amor, de su Presencia.
Que MAría nos ayude a ser fieles a tanto Amor, como ella; a escansar confiados en sus brazos,como ella; y a ESPERAR confiados, como ella.
Un abrazo!
9 Septiembre, 2008 a 00:45
Víctor
A mi me ha encantado este comentario. Muchas gracias, Analia.
Qué hermosa es María, nadie como ella, esperando confiada al Señor. Como Madre a la que imitar, es nuestro mejor modelo de seguimiento de Jesús.
Un abrazo de Paz!