La Iglesia entra este fin de semana en el tiempo litúrgico de Adviento. Los cristianos proclaman que el Mesías ha venido realmente y que el reino de Dios está a nuestro alcance. El Adviento no cambia a Dios. El Adviento profundiza en nuestro deseo y en nuestra espera de que Dios realice lo que los profetas anunciaron. Rezamos para que Dios ceda a nuestra necesidad de ver y sentir la promesa de salvación aquí y ahora.
Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario. Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.
¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!
Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.
En este primer domingo de Adviento, en la primera lectura del profeta Isaías, el Todopoderoso vuelve a dar esperanza al corazón y al alma de Israel; modela a Israel como lo hace el alfarero con la cerámica. En la segunda lectura, en su carta a la comunidad amada de Corinto, Pablo dice que espera con impaciencia “El día del Señor”, en el que el Señor Jesús se nos revelará para salvar a quienes ha llamado. En el Evangelio del primer domingo de Adviento, Marcos describe al portero de la casa que vela en espera del regreso inesperado de su señor. Se trata de una imagen de lo que tenemos que hacer durante todo el año, pero especialmente durante el período de Adviento.
Nuestro Bautismo nos hace participar en la misión real y mesiánica de Jesús. Cada persona que participa en esta misión participa también en las responsabilidades regias, en particular, en el cuidado de los afligidos y de los heridos. Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo.
Joseph Ratzinger ha escrito que “el objetivo del año litúrgico consiste en recordar sin cesar la memoria de su gran historia, despertar la memoria del corazón para poder discernir la estrella de la esperanza. Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza“.
En este tiempo de Adviento, permítanme presentarles algunas sugerencias. Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor. Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado.
¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro. Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más de tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.
¡Alégrense porque el Señor está cerca!

7 comments
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29 Noviembre, 2008 a 15:41
Dorli
Esperando… la Luz, siempre esperando la Luz que ilumina a todo hombre.
Un saludo cordial.
29 Noviembre, 2008 a 23:27
Víctor
Hola Dorli! Me alegro de tener noticias tuyas. Qué ocurre con tu blog?
Feliz Domingo de Adviento! Un abrazo.
29 Noviembre, 2008 a 23:53
Dorli
mi blog lo cerré, por falta de tiempo para dedicarme. Luego abrí otro, pero me parece que sigo igual…. En fin, mucha paciencia.
Un abrazo, amigo.
30 Noviembre, 2008 a 17:42
Cecilia
Espero seguir caminando con El y compartir camino con otros y un otro que sólo El sabe dónde nuestros caminos se van a cruzar.
Saludos desde Argentina!
30 Noviembre, 2008 a 22:03
analia
Qué esperamos? Tan sencillo y tan difícil a la vez de responder…
Cuando logro ir con la mirada en Jesús en medio de las cosas cotidianas, y de las situaciones que cada día me van saliendo al paso; lo que espero es poder responer a tanta Fidelidad y a tanto detalle de Amor y Presencia.
No siempre esto sucede, a veces uno se “duerme” o distrae un poco, y entonces las propias “esperas” empiezan a ser mucho más pobres.
Lo que sí espero HOY, es seguir caminando en esta fe que me regala todo el tiempo la certeza de que el Señor ESTÁ CERCA.
Y espero que este tiempo de Adviento no nos pase por encima, que podamos responder a esta invitación de acercarnos al Misterio del Dios con nosotros, con un corazón abierto y sencillo, y con la mirada en Jesús.
Eso rezo…eso espero.
Geniales todas las partes puestas en negrita. Hubiera subrayado lo mismo creo.
Un abrazo!
30 Noviembre, 2008 a 23:29
Víctor
Otro saludo para ti, Cecilia, desde España! Gracias por pasar por aquí y por tenerme de enlace en tu blog.
Analia, a mi encantó esta reflexión para el inicio del Adviento. Como tan bien dices, que este tiempo no pase en vano, que nos aproveche este tiempo de preparación para renovar nuestro amor a Dios, esperanza nuestra.
Abrazos a todos!
2 Diciembre, 2008 a 00:02
JORGE
Espero difundir la cultura de la vida.
Gracias y bendiciones