
“No temáis, dentro de unos días vendrá a vosotros el Señor”.
Si queréis, puedo contaros lo que Dios ha hecho conmigo. Felices los que oyen y creen, porque todo creyente concibe y engendra en sí mismo la Palabra de Dios, y reconoce su obra.
Ojalá en todos nosotros haya un alma como la de María y su espíritu, para que también nosotros podamos alegrarnos en Dios y glorificarlo, como ella lo hizo. Porque si corporalmente no hay más que una madre de Cristo, en cambio, por la fe, Cristo es el fruto de todos, pues todos recibimos la Palabra de Dios y todos, por eso, proclamamos la grandeza del Señor y nos alegramos en Dios nuestro Salvador. Si obramos en nuestra vida justa y religiosamente, Cristo vuelve a nacer para todos, para el mundo. Se convierte en Emmanuel, es decir: en “Dios-con-nosotros”. Es Sol, es Luz, Justicia que ilumina, Consuelo y Fortaleza, Pañuelo inmenso para enjugar todas las lágrimas.
Apresúrate, Señor Jesús, y no tardes. Ven pronto, Señor. ¡Ven, Salvador! Ven y juega un rato, Señor, conmigo. Que me sienta en mi hogar cuando, interrumpiendo el juego, me digas: “a dormir” e inmediatamente me ponga a descansar en tu regazo. Al despertar, encontraré escrita la palabra amor en todas partes, porque de verdad el amor habrá echado raíces en el corazón las personas. “Ven, luz verdadera. Ven, vida eterna. Ven, misterio escondido. Ven, tesoro sin nombre. Ven, luz sin declive. Ven, despertador de los dormidos…”

2 comments
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24 Diciembre, 2008 a 14:34
analia
Víctor, hermoso este texto!
Paso a desearte una lindisima Navidad…
que el Señor que nace en lo pequeño, en lo sencillo, en lo escondido tenga especial lugar en tu vida y en tu entorno.
Gracias por cada cosa compartida este año, por lo que regalás en palabras de fe y luz para que todos nos animemos a seguir “creyendo para ver”.
Amigo, felicidades!
25 Diciembre, 2008 a 02:03
Víctor
Feliz Navidad, Analia!
Me da mucha alegría cada vez que pasas por aquí dejando siempre algo de tu experiencia personal en la fe a Jesucristo. Gracias a tí.
Que en estos días celebres con alegría que Dios está con nosotros, que Él verdaderamente nos acompaña en todos los caminos de nuestra vida.
¡Paz a los hombres que Dios ama! Que Dios te bendiga Analia.