
En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Marcos 1, 12-15
Todos nosotros, en algún momento de nuestra vida, después de haber buscado en vano por rincones y recodos el sentido de nuestras existencias, nos hemos sentado un poco con la cara vuelta hacia el río de la historia. Hemos dejado de buscar nuestro propio camino, para dejar que aquel que es el Camino, nos buscara. Hemos dejado de preguntar por nuestras inquietudes, para dejar que aquel que es la Verdad, nos inquietara con sus preguntas. Hemos dejado de vivir para nosotros mismos, para dejar que aquel que es la Vida, comenzara a comunicarnos una vida abundante que teníamos que regalar a los demás.
Esto es, precisamente, lo que vivió Jesús cuando se fue al desierto; detuvo un momento su camino y se dejó tocar por las preguntas que le lanzaba Dios a través de la vida de su pueblo. Fue en este contexto de silencio y soledad, donde fue descubriendo lo que su Padre le pedía. Fue allí donde sintió las pruebas y las tentaciones de volverse atrás. Fue allí donde encontró las fuerzas para salir a predicar por toda Galilea: “Ha llegado el tiempo, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias”.
¿Estás dispuesto o dispuesta a sentarte un poco junto al camino de tu vida para dejar que las preguntas de Dios te asalten y te exijan respuestas? ¿De verdad quieres entrar un momento en la soledad y el desierto para encontrarte con Dios y con tus propias fragilidades? Eso es la Cuaresma.

8 comments
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2 Marzo, 2009 a 03:00
analia
Víctor, gracias por estas últimas entradas que me resultan muy “iluminadoras”, de verdad.
Me quedo un poco sin palabras a la hora de compartir el comentario, pero es que me llega mucho lo que vas compartiendo desde el “regreso”, me genera un lindo movimiento dentro que me cuesta poner por escrito pero que me invita a rezar y a ponerme en especial sintonía con el tiempo que comenzamos a vivir. Al menos va el intento.
Te mando un abrazo!
2 Marzo, 2009 a 22:31
Víctor
Analia, doy gracias a Dios por tenerte como amiga de blog. Me enriqueces siempre tanto con tus comentarios aquí y con las entradas de tu blog… De corazón.
Te deseo una buena Cuaresma, el camino fecundo hacia la Pascua de Resurrección. Un camino que se hace abrazado amorosamente a la Cruz.
Un gran abrazo, Analia!
3 Marzo, 2009 a 19:01
Foix
Cuaresma es también despojo y nada. Al ponernos en tensión frente al Misterio, uno se desapropia y despoja y desanuda. Y eso es Cuaresma: despojamiento y estupor, desanudamiento.
3 Marzo, 2009 a 23:19
Facundo
A veces es verdad que vamos demasiado aprisa en esta vida y tanto ajetreo no nos deja reflexionar y caer en la cuenta de lo verdaderamente importante. Dices bien que es necesario pararse, detenerse un poco… orar… descubrir la presencia de Dios, mirarle fijamente a los ojos, agarrarnos fuerte de su mano y emprender de nuevo la marcha…
3 Marzo, 2009 a 23:28
Víctor
Así es Facundo. Tiempo de detenerse y cambiar actitudes. Para retomar el camino por la senda de Dios.
(Os recuerdo a todos que prácticamente todo lo que aquí aparece, no lo escribo yo. Son capturas de la red que comparto con vosotros.)
4 Marzo, 2009 a 21:52
Víctor
“Si es así Señor, que todo lo queréis pasar por mí,
¿qué es esto que yo paso por vos?
¿De qué me quejo?,
que ya he vergüenza, de que os he visto tal,
que quiero pasar, Señor,
todos los trabajos que me vinieren
y tenerlos por gran bien por imitaros en algo.
Juntos andemos, Señor;
por donde fuereis, tengo de ir;
por donde pasareis,
tengo que pasar” .
(Santa Teresa).
12 Marzo, 2009 a 10:21
Eduardo
Buenas Víctor
Aqui mismo, aqui en mi mesa de trabajo Dios dispone un cenobio, su regazo para hablarle a El y El a mi… Para recordarme su promesa de que no me abandonara jamas…
Porque este donde esté, con mis circustancias, con mi experiencias, virtudes, defectos y pecados… Hoy, ahora me siento llamado a ponerme en camino.
Un camino que el ha escrito en mi vida, tiene soñado para mi y esta a los pies de mi nombre…
Paz a todos los que leen estas lineas
(Esto es posterior a todo, esto es ahora, esta naciendo…)
12 Marzo, 2009 a 22:52
Víctor
Bienvenido, amigo Eduardo!
“Ha llegado el tiempo, y el Reino de Dios está cerca. Volved a Dios y aceptad con fe sus Buenas Noticias”.
Te acompaño (nos acompañamos) en este camino de Cuaresma.
Paz en este tiempo de Gracia!