prev49.jpgprev8.jpgprev20.jpgben41.jpgprv342.jpg

La crisis actual de Occidente se debe a la resignación de no conocer la verdad. El hombre de hoy se siente incapaz de conocerla, como si ésta fuera demasiado grande para él. Pero tenemos necesidad de la verdad, que no se afirma mediante un poder externo, sino que es humilde y sólo es aceptada por el hombre a través de su fuerza interior: por el hecho de ser verdadera.

El aborto no puede ser considerado un derecho humano de la mujer, sino la negación del derecho a la vida misma, y por lo tanto, una profunda herida social. No cierro los ojos ante los problemas y conflictos de muchas mujeres, y la credibilidad del mensaje de la Iglesia en este controvertido asunto depende también de lo que ésta haga para ayudar a las mujeres afectadas.

El capitalismo no es el único modelo válido de organización económica y el problema del hambre y el ecológico existente evidencian con claridad que la lógica del beneficio incrementa la desproporción entre ricos y pobres y la ruinosa explotación del planeta. Estemos atentos ante los peligros de un excesivo apego al dinero, a los bienes materiales y a todo lo que impide vivir con plenitud la vocación de amar a Dios y a los hombres. En el fondo se trata de decidir entre el egoísmo y el amor, entre la justicia y la indecencia, en definitiva entre Dios y Satanás. Es necesario tomar una decisión entre la lógica del beneficio como criterio último de nuestra vida y la lógica de compartir y de la solidaridad.

Tenemos que hacer visible la Iglesia viva, no esa idea de un centro de poder en la Iglesia con sus etiquetas, sino una comunidad de compañía en la que, a pesar los problemas de la vida que sentimos, nace la alegría de vivir.

El mundo necesita ser cambiado, y es precisamente misión de la juventud cambiarlo. No podemos hacerlo sólo con nuestras fuerzas, sino en comunión de fe y de camino. Os invito a descubrir la belleza del amor, pero no la de un amor de ‘usar y tirar’, pasajero y engañoso, prisionero de una mentalidad egoísta y materialista, sino un amor verdadero y profundo. Todo joven que se asoma a la vida cultiva el sueño de un amor que dé pleno sentido a su futuro.

prev28.jpgprev14.jpgescudo-benedicto-xvi.gifprev39.jpgprev6.jpg

Anuncios