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Se le llama el “Libro del Papa”. Y es uno de los “best sellers” de este tiempo. Por lo cual hay que dar gracias al Señor que, por su gran bondad, ha hecho que apareciera este libro en esa categoría comercial, en lugar de otros que ciertamente no valen la pena, ni en sí mismos, ni mucho menos en comparación con éste. 

A continuacion presentamos algunas criticas y un fragmento del prólogo de este libro tan recomendable.

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benedictoxvin.jpeg  El teólogo norteamericano Scott Hann afirma en una entrevista que Benedicto XVI destila en el libro “toda una vida de estudio, de oración, de ministerio pastoral y de teología católica”. 

   Antiguo ministro protestante y padre de seis hijos, Scott Hann afirma que Joseph Ratzinger le ha influido más que ningún otro teólogo contemporáneo. “Comencé a leerlo cuando yo todavía era  protestante. Un día encontré un ejemplar usado de ‘Introducción al cristianismo’. Como lo publicaba una editorial protestante, pensé que su autor también lo era. Las primeras cuarenta páginas me capturaron. Para entonces ya sabía que el autor era católico, pero quedé enganchado.  Y de ese libro pasé a leer otro, y luego muchos más”.

   Hann describe el modo de hacer teología del Papa Ratzinger, que es a la vez muy característico y clásico. “Cuando era profesor en Ratisbona , algunos le criticaban a veces por no haber fundado una escuela de pensamiento con su propio vocabulario, como habían hecho pensadores como Karl Rahner, Bernad Lonergan y Hans Urs von Balthasar. Pero él no sentía la necesidad de fundar una escuela porque sus métodos eran los métodos que había heredado, la tradición. Su método es clásico y como tal profundamente bíblico. Y por ello accesible a muchas personas de un modo que no lo es la teología moderna”. Benedicto XVI “tiende a unir lo que otros dividen. Muestra la unidad del Antiguo y  el Nuevo Testamento, y la interrelación entre interpretación bíblica y doctrina”.

   Añade que todavía es pronto para apreciar el significado de la elección como Papa de un teólogo de estatura mundial, pero “es algo sorprendente para un Papa escribir un libro de 400 páginas que no trata de preocupaciones de actualidad, sino que es un estudio sobre Jesús en la Escritura, desde el bautismo hasta la transfiguración. Y nos ofrece no sólo alimento para nuestros pensamientos, sino acicate para la oración”.

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libro-papa.jpgLejos de ignorar o despreciar los avances de la moderna crítica exegética, el Papa –escribe Weigel– “reconoce que, gracias a los estudios histórico-críticos, sabemos mucho más, hoy, sobre los diferentes géneros literarios de la Biblia; sobre la manera en que el propósito de los evangelistas influyó en su retrato de Jesús; sobre las disputas teológicas en el seno del primitivo cristianismo, que dio forma al particular recuerdo que la comunidad cristiana tenía de su Señor.

La dificultad es que, entre todo el conocimiento logrado en la sala de disección bíblica, el Jesús de los Evangelios ha tendido a desaparecer, y a ser sustituido por una determinada reconstrucción de los eruditos a partir de los trozos y pedazos abandonados en el suelo de la sala de disección. Y eso hace ‘la amistad íntima con Jesús’ mucho más difícil, no solo para los eruditos, sino para todos”.

En Jesús de Nazaret, “Ratzinger revela el núcleo de su personalidad al invitar a sus lectores al aula de un maestro experimentado, un maestro que ha absorbido lo mejor que la moderna crítica bíblica tiene que ofrecer y que ha salido de ese encuentro con su fe intacta y enriquecida. De entrada, Ratzinger nos invita a acompañarle y a fiarnos de los Evangelios para leerlos crítica y amorosamente.

Ambas actitudes son necesarias para que los lectores del siglo XXI comprendan cómo cada evangelista (y la comunidad cristiana desde la que escribió y a la que se dirigió) explica la fe de la Iglesia pascual: la convicción de que la figura de Jesús ha hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la puede entender a partir del misterio de Dios”.

Weigel subraya que el Papa expone la vida de Jesús con una mirada actual, que sirve para dar respuestas a los problemas de nuestro tiempo, y con una mirada aguda, que ofrece sugerentes interpretaciones de sus hechos y palabras. “Benedicto el teólogo –escribe– muestra también ser un hombre de profunda oración, lo cual tiene el interesante efecto de hacer de este libro una invitación a los cristianos para rezar más inteligentemente”.

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christ.jpg“He intentado presentar al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el “Jesús histórico” en sentido propio y verdadero. Estoy convencido, y confío en que el lector pueda verlo, de que esta figura resulta más lógica y, desde el punto de vista histórico, también más comprensible que las reconstrucciones que hemos conocido en las últimas décadas. Pienso que precisamente este Jesús -el de los Evangelios- es una figura históricamente sensata y convincente.

Sólo si ocurrió algo realmente extraordinario, si la figura y las palabras de Jesús superaban radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la época, se explica su crucifixión y su eficacia. Apenas veinte años después de la muerte de Jesús, encontramos en el gran himno a Cristo de la Carta a los Filipenses (cf. 2, 6-11) una cristología de Jesús totalmente desarrollada, en la que se dice que Jesús era igual a Dios, pero que se despojó de su rango, se hizo hombre, se humilló hasta la muerte en la cruz, y que a Él corresponde ser honrado por el cosmos, la adoración que Dios había anunciado en el profeta Isaías (cf. 45, 23) y que sólo Él merece.

La investigación crítica se plantea con razón la pregunta: ¿Qué ha ocurrido en esos veinte años desde la crucifixión de Jesús? ¿Cómo se llegó a esta cristología? En realidad, el hecho de que se formaran comunidades anónimas, cuyos representantes se intenta descubrir, no explica nada. ¿Cómo colectividades desconocidas pudieron ser tan creativas, convincentes y, así, imponerse? ¿No es más lógico, también desde el punto de vista histórico, pensar que su grandeza residía en su origen, y que la figura de Jesús haya hecho saltar en la práctica todas las categorías disponibles y sólo se la haya podido entender a partir del misterio de Dios?”

Del Prólogo del libro
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