«Para que hoy la fe pueda crecer

tenemos que llevar nosotros mismos

a los hombres y mujeres con que nos cruzamos

a entrar en contacto con la belleza».

papa.jpg«Quien cree en el Dios que se manifestó precisamente en las semblanzas de Cristo crucificado como “amor hasta el final” sabe que la belleza es verdad y que la verdad es belleza, pero en el Cristo que sufre aprende también que la belleza de la verdad comprende la ofensa, el dolor, y el oscuro misterio de la muerte».

«Pero precisamente en este rostro tan desfigurado (Sábana Santa) aparece la auténtica belleza: la belleza del amor que llega “hasta el final” y que se revela más fuerte que la mentira y la violencia».«Tenemos que aprender a verlo, si somos golpeados por el dardo de su paradójica belleza, entonces le conoceremos verdaderamente».

Joseph Ratzinger (Rimini, 21 agosto 2002)
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