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La Pascua 2008 en el Vaticano será recordada por un hecho extraordinario y de indudable valor simbólico. En la madre de todas las Vigilias, Benedicto XVI bautizó al periodista de origen egipcio, convertido del Islam, Magdi Allam, adjunto al director de Il Corriere della Sera, el diario de mayor tirada en Italia

No era fácil dar la noticia, pues no sólo se ponía en peligro la seguridad del escritor, de 55 años, sino de la misma celebración. Sólo poco antes de que comenzara en la noche la celebración en la que los cristianos reviven la resurrección de Jesús, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Información de la Santa Sede, distribuía una nota en la que anunciaba el Bautismo de Allam, junto a otras siete personas procedentes de Italia, Camerún, China, Estados Unidos, y Perú.

Como es sabido, en el Islam la apostasía se castiga con la pena de muerte. Pero Allam ya ha sido condenado a muerte desde hace años por sus escritos. Se han emitido fatwas denunciando que, como musulmán, se había convertido en enemigo del Islam. Vive en Italia desde hace 35 años, adonde vino para realizar sus estudios universitarios, y desde hace un lustro se ve obligado a moverse con protección policial.

dd4e03e5-f20f-8c66-aefe7e1408f6c88f.jpgEl padre Lombardi, al explicar los motivos del Bautismo, aclaró que, «para la Iglesia católica, toda persona que recibe el Bautismo, tras una profunda búsqueda personal, una decisión plenamente libre y una adecuada preparación, tiene el derecho a recibirlo. Magdi Allam, que ha asumido el nombre de Cristiano, ha explicado en una carta los motivos de su conversión. Revela los nombres de algunos amigos que le han acercado a la fe cristiana, pero quien ha tenido el papel decisivo ha sido Benedicto XVI, «a quien he admirado y defendido como musulmán por su maestría para plantear el lazo indisoluble entre fe y razón como fundamento de la auténtica religión y de la civilización humana, al que me adhiero plenamente como cristiano para inspirarme con nueva luz en el cumplimiento de la misión que Dios me ha reservado».

En su homilía, el Papa explicó que la conversión no es sólo la decisión de un día, sino una actitud de fondo que debe realizarse diariamente. La conversión -aclaró- consiste en «dirigir nuestra alma hacia Jesucristo y, de ese modo, hacia el Dios viviente, hacia la luz verdadera».

Paolo Mieli, director de Il Corriere della Sera, ha preguntado a Allam si no tiene miedo de ser asesinado tras  este gesto que fue transmitido por canales de televisión de los cinco continentes. El periodista responde:
«Sé lo que me espera, pero afrontaré mi suerte con la cabeza alzada, con la solidez interior de quien tiene la certeza de su propia fe. Y lo haré aún más tras el gesto histórico y valiente del Papa que, desde el primer instante en el que ha tenido noticia de mi deseo, ha aceptado inmediatamente impartirme personalmente los sacramentos de iniciación al cristianismo. Su Santidad ha lanzado un mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que hasta ahora ha sido demasiado prudente con la conversión de los musulmanes, absteniéndose de hacer proselitismo en los países de mayoría islámica y callando ante la realidad de los convertidos en los países cristianos. Por miedo. Por miedo de no poder tutelar a los convertidos ante su condena a muerte por apostasía y ante el miedo de las represalias sobre los cristianos residentes en los países islámicos. Pues bien, hoy Benedicto XVI, con su testimonio, nos dice que hay que vencer el miedo y no tener temor al afirmar la verdad de Jesús, también con los musulmanes».

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