Que nunca nos falte el aliento para seguirte. Que no nos falte el deseo, el sueño, la ilusión para construir espacios de justicia, de misericordia, de encuentro.Que no falten las fuerzas, aunque sean pocas, o los amigos para apoyar el cansancio. Que no falte la fe en Ti, Dios de misericordia. Que no falte la esperanza, ni el amor. Que si faltan, todo parece gris. Pero si están, siempre se intuyen caminos. Pon, Señor, en nuestras vidas, coraje, pasión y horizonte.

Que no falte el amor a tu manera. A los desamados. A los tristes. A buenos –los amables- y malos –los que necesitan que alguien ame y transforme sus sombras. Amor a los justos –que reflejan tu justicia- e injustos –que, equivocados, se alejan de Ti. Amor cotidiano, frágil, encarnado en las cosas pequeñas de cada día. En la familia, en los estudios, en el trabajo. Amor que a veces emociona y otras es canto tranquilo, que serena y empuja. Amor que a veces me romperá un poco. Que no nos falte amar como Tú.

 Que no falte el empuje para dar pasos. Para ponerme en marcha día a día. Para vivir a tu manera. Para pasar de las palabras a los hechos. Para alejarme de lo vacío. Para plantar cara a lo injusto. Para buscar, construir, actuar. Que no falte la valentía para arriesgar a veces, en nombre de aquellos por quienes nadie arriesga nada. Que no falte la capacidad de salir de los terrenos conocidos para descubrir un mundo que va mucho más allá de lo que ya conozco. Que no falte la inquietud por hacer de mi mundo cotidiano, ese de cada día, y sus rutinas, algo diferente y evangélico.

Que no falte el Espíritu que inspira y empuja, que alienta y seduce, que sugiere y grita. Que no falte tu voz que habla sin palabras, que resuena muy dentro y muy fuera (a veces). Que no falte tu destello intuido en tantos otros brillos.Que no falte tu Palabra que, cuando se escucha, nos despierta y nos pone en camino, hablando de prójimo, hermano, bienaventuranza. Que no falte tu fuerza que vuelve poderosa nuestra debilidad.

El Corazón
Dicen que es del tamaño de mi puño cerrado.
Pequeño, entonces,
pero basta
para poner en marcha todo esto.
Es un obrero
que trabaja bien,
aunque anhele el descanso,
y es un prisionero
que espera vagamente
escaparse.

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