semilla

Tiempo ordinario: es el tiempo que va desde el Bautismo del Señor hasta la Cuaresma y desde Pentecostés hasta el Adviento. La Iglesia celebra el Misterio Pascual de Jesucristo vivo en nuestro mundo.

La energía de la tierra, húmeda, oscura y fría, ha reventado el trigo, por el tallo y la raíz, hacia la Vida.

Un sí a la vida, una acogida, pone en marcha un milagro. ¡Algo crece!

Unas manos abiertas son la tierra, la semilla escondida es el amor de un Dios, que todo lo renueva.

En la experiencia cotidiana de los días, en el ruido, el dolor y la alegría, en el proceso lento de los pueblos, alguien regala lo que nace entre sus manos: la bondad, la paz, la vida.

  

espigaTiempo ordinario… el tiempo de cada día, el del trabajo, la escuela, las idas y las venidas. Las prisas y los afanes desgastan nuestra energía.

Tiempo ordinario… el tiempo de cada día, el de las bombas, la guerra, la paz, la lucha, la vida. El dolor y el egoísmo quieren cerrar la alegría.

Tiempo ordinario… el tiempo de cada día, en el que Dios te busca, y camina en tu camino. Susurra en tus oídos, una Palabra de dicha.

¡Ábrele el corazón, deja que habite tu vida!, que pacifique tu casa, que de sentido a tus días. Que su amor te haga libre, gratuito, creativo.

 

Es siempre el misterio de Pascua el que se hace presente en cada jornada del tiempo ordinario, con la Eucaristía que es la Pascua cotidiana y consagra así cada fragmento del tiempo de la Iglesia como liturgia de alabanza y presencia salvadora de Cristo en medio de la comunidad.

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