Christ and the Samaritan woman

¿Qué agua llena mi pozo?

Aguas agitadas por la prisa, la impaciencia, el activismo. Aguas engañosas de superficialidad, individualismo. Aguas estancadas de fe ritual, esperanza mortecina y amor sin pasión.

¿Qué sed habita dentro de mí?

Sed de cariño, de aplauso, de compañía. Tener más cosas, más poder, más prestigio. Vivir con mayor confort, mejorar  mi imagen… Que se realicen mis sueños. Encontrar amigos para compartir la vida. Que Dios habite mi interior.

Con mi cántaro vacío, con mis miedos y prejuicios, con mis recelos e insatisfacciones, con mi anhelo de vida escondido en  mi corazón, con mi deseo hondo de Dios, me pongo en camino hacia la fuente. Jesús me espera junto al pozo.

 

 Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber…

 El que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed.

 

Señor, dame de tu agua y no tendré más sed. Dame de beber, dame de tu agua. Que yo te pueda ver.

Tengo sed de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. Mi vida te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios? Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.

Ora agradecidamente. Con el Agua Viva que da paz a tu interior. Con la amistad de Jesús alumbrando tus pasos. Con el gozo del encuentro que recrea tu amor. Vuelve a los que viven contigo y háblales de Jesús. Cuéntales todo lo que Jesús hace en tu vida. 

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