Meses de enero y febrero, crepusculares, silenciosos, con el misterio escondido dentro, abiertos a la luz que crece día a día.

Meses de enero y febrero, los del tiempo ordinario, con el trabajo y la fatiga de cada día, y la vida de familia donde se forma la trama de la vida.

Meses de enero y febrero, silenciosos en la naturaleza, íntimos para la familia junto al fuego, con las cosas pequeñas, detalles de alegría.

Meses de enero y febrero, cuando la savia se asoma y los cereales rompen la tierra en busca de la luz.

Meses de enero y febrero, belleza del aquí y ahora, conversaciones íntimas, cruces de caminos, paso imparable hacia la vida.

Meses de enero y febrero, Dios siempre en medio. Tareas de un mundo nuevo entre las manos: la paz, la comunión, la mesa compartida.