En toda la Iglesia, con la solemnidad de Cristo Rey, concluimos el año litúrgico, aunque no coincide con el fin del año civil. Dentro de ocho días, iniciaremos un nuevo ciclo litúrgico, el tiempo de Adviento, cuyo objetivo es prepararnos a la Navidad.
A Jesucristo corresponde, por pleno derecho, el título y la prerrogativa de Rey. Es el dueño absoluto de todo y de todos. Por él fueron creadas todas las cosas, las visibles y las invisibles. Dios Padre puso en sus manos la creación, los seres animados y los inanimados. Nada escapa de su mano y estamos bajo su dominio. En él se encuentra la plenitud de la verdad y de la vida. Todo le pertenece. ¡En verdad, él es Rey!










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